Así debes conservar la trufa negra de Teruel

Así debes conservar la trufa negra de Teruel

Teruel es la región española donde se recoge la trufa negra de mejor calidad que existe en el mercado. Sus condiciones climatológicas y de terreno, así como su vegetación, hacen que esto sea posible. No en vano, Teruel y sus municipios producen cerca de 35 toneladas de este hongo, siendo los principales productores del país.

 La altísima calidad de la trufa negra de Teruel hace que su demanda sea alta, pero a la hora de comprarla, el cliente no debe confundirse con otras especies de trufa que pueden resultar similares a la vista, pero muy diferentes en cuanto a sabor y aroma, que es único en la conocida como Tuber melanosporum, la original. Si quieres saber cómo distinguirla de otros tipos de trufa, en este artículo damos algunos consejos.

 Lo ideal a la hora de adquirir trufa es hacerlo fresca, cuanto más reciente sea su recolección mejores características, aromas y sabor presentará. La mejor época para comprar trufa es de noviembre a marzo, que es cuando estos hongos están en pleno esplendor y recién recolectados. En nuestra página web garantizamos la mejor calidad de nuestra trufa negra fresca de Teruel, y además damos la posibilidad de recibir el pedido en casa en un plazo muy breve.

 Pero es posible que el cliente quiera guardar algo de este preciado manjar para utilizarlo en el futuro y no gastarlo una única vez. En ese caso ¿Cómo debe conservarse la trufa negra fresca? 

Estos son algunos consejos sobre cómo conservar esta delicia, ya que al igual que la trufa negra tiene unas características especiales y únicas, su forma de conservación también tiene particularidades a tener en cuenta, y de no hacerse se podrían ver afectados su sabor y aroma, algo que hay que intentar evitar a toda costa.

 

Sigue estos consejos para conservar la trufa negra de Teruel 

  • Lo primero a tener en cuenta es que nunca hay que lavar la trufa hasta el momento de su consumo. Como es sabido, la trufa crece bajo determinados árboles y vegetación como carrascas y robles, y cuando se recolecta no se le quita la tierra que lleva adherida a su alrededor. Así es como debe llegar a casa del consumidor y si este no quiere utilizarla en el momento, así deberá conservarla. Esta tierra es muy importante porque hace un papel conservador natural indispensable, que protege el aroma y sabor del hongo. Sólo cuando vaya a ser consumida se limpiará esta tierra.

 

  • El siguiente paso es buscar el recipiente donde depositar la trufa. Totalmente prohibido utilizar plásticos, así que nada de tápers ni elementos similares, ya que el plástico modifica su sabor. Lo ideal es depositarlas es una cesta o recipiente de mimbre. El barro también es otra opción interesante.

 

  • Una vez depositada en el recipiente habrá que taparla con un paño con algo de humedad, lo que emulará las condiciones en las que crece y se desarrolla la trufa. De hecho el sabor de una buena trufa negra fresca de Teruel es algo húmedo, lo que lo convierte en único.

 

  • Nunca hay que dejar la trufa expuesta al aire libre, así sólo se estropeará. Si se va a consumir en días posteriores se puede guardar en el frigorífico de casa, aunque puestos a elegir, las típicas bodegas o alacenas de las casas antiguas son perfectas para la conservación de la trufa negra. Si no existe esta opción y se opta por el frigorífico, se guardará en la parte más baja para que no le dé el frío de lleno. La temperatura no debe ser superior a 3 grados centígrados.

 

¿Se puede congelar la trufa? 

Si el cliente quiere consumir la trufa meses después de su compra, no deberá mantenerla en la nevera porque se acabará estropeando. Muchas personas tienen la duda de si se puede o no congelar este preciado manjar. Sí, se puede. Lo ideal sería hacerlo utilizando nitrógeno, pero no es algo habitual en los hogares, así que se utilizará el congelador. 

En este caso se envolverán las trufas en papel de aluminio y se utilizarán bolsas especiales para congelar, que se pueden adquirir en cualquier superficie. Una vez más, nada de tápers. 

A la hora de consumirla no hay que descongelarla por completo. Como se suele usar casi siempre rayada sobre platos como sopas, huevos o embutidos, el consumidor tendrá que rayarla directamente congelada sobre el plato. Su descongelación será prácticamente inmediata y así no se tendrá que volver a congelar la trufa, sino meterla directamente en el congelador donde ya estaba sin romper la cadena de frío. 

Si se tiene en cuenta todos estos consejos el cliente podrá disponer de trufa negra fresca de Teruel durante todo el año sin ningún tipo de problema.