La trufa negra en el Mundo

La trufa negra en el Mundo

La Tuber melanosporum, conocida como trufa negra, no se encuentra en todo el mundo, solo en algunas regiones donde el suelo y el medio ambiente son favorables.

Por ello, sólo se recolecta de manera natural, en países europeos con un clima mediterráneo y con unas condiciones climatológicas específicas. Toda la producción mundial de trufas negras silvestres,  proviene en su totalidad de Europa.  España y Francia son los principales productores de trufa negra silvestre, Tuber Melanosporum, obteniéndose de sus bosques nativos.

Las regiones más importantes de recolección de trufas negras, están en España. Las zonas de mayor producción se encuentran en Teruel, Cuenca, Guadalajara, Soria y Huesca,  entre otras provincias del nordeste del país.

En Francia, la trufa negra (Tipo perigord) se puede encontrar en zonas de la Provenza y, en general, el sudeste es un área de producción muy importante: Drôme, Vaucluse y Alpes de Haute Provence son las tres principales regiones donde se recolecta de forma silvestre trufa tuber melanosporum.

La producción de Tuber melanosporum en Europa se estima en unas 50 toneladas anuales. La producción española está estabilizada en una media de 22 toneladas anuales, con valores entre 10 y 30 toneladas según el año climático representando entre el 30 y el 40% de la producción mundial.

La producción de trufa , a principios de siglo en Francia alcanzaba las 1.000 ton/año; sin embargo, comenzó un descenso sostenido llegando escasamente a las 20 ton/año en los 90.

De todos modos, existen dificultades para estimar esta producción, ya que es muy variable dependiendo de la climatología que condicionan su tamaño y calidad.

La demanda de trufa negra va en aumento y a partir de finales de los años setenta, debido a sus altos precios, se ha introducido su cultivo en Europa, siendo España y Francia los grandes productores de Tuber Melanosporum de plantación. España produce más del 40% de la trufa de plantación a nivel mundial y en concreto  Aragón,  encabezado por la provincia de Teruel, producen el 30% de la producción mundial de trufa negra de plantación. Asimismo, en la década de 1990, nuevos países con clima mediterráneo-templado se han interesado en su producción, como es el caso de Estados Unidos, Nueva Zelanda, Australia, Argentina y Chile y Sudáfrica, entre otros.

Los puntos de venta de la trufa silvestre en general, son bastante atípicos en cuanto a lugares, horarios y transacciones. El comercio se realiza entre productores e intermediarios,  que compran para los exportadores. Hay que tener muy presente que, la trufa fresca es un producto perecedero,  que debe venderse semanalmente, para evitar que se deprecie por deshidratación y se debe almacenar,  en un sitio fresco, seco y oscuro.

El precio medio de la trufa, en los mercados mayoristas de los últimos años, fue en Francia del orden de un 40% más caro que en España.

La tendencia de los últimos años, con respecto a los precios de la trufa,  indica que,  aún queda mucho mercado por satisfacer. A pesar de que la oferta, ha aumentado en los últimos años, la demanda ha continuado al alza,  manteniéndose como uno de los productos más buscados de nuestra gastronomía.